1940s: José Guerrero Aguilar y los sardinales.
Antes de existir la empresa, existía el mar. José Guerrero Aguilar y sus hijos marineros surcaban el litoral malagueño y granadino a bordo de tres barcos sardinales de vela, trayendo sardinas, boquerones y jureles a la lonja del Saladero Viejo de Torre del Mar.
La vida marinera marcó el carácter de la familia y sentó las bases del proyecto que vendría después — esa manera de mirar al mar con respeto, de levantarse antes del amanecer y de explicar cada pieza con sus nombres propios.
